Países y Paisanos

He tenido ocasión de conocer los resultados de una encuesta elaborada por el Pew Research Center sobre tendencias y actitudes a nivel global. El estudio se ha realizado entre ciudadanos europeos de 6 países a los que se les preguntó su opinión sobre el resto de naciones, además de Rusia y EE.UU.

Como ocurre a nivel personal, raramente las percepciones propias coinciden con las ajenas

Las alternativas de respuesta iban del muy favorable al muy desfavorable, con varias opciones intermedias. Para reflejar de forma numérica la información se asignó a cada tipo de respuesta valores positivos y negativos respectivamente, siendo el cero equivalente al ni fu ni fa. Los resultados de la encuesta se muestran en el cuadro anterior.            

No cabe duda de que detrás de las puntuaciones hay estereotipos y prejuicios influidos por los últimos acontecimientos políticos y económicos, no siempre tratados de forma objetiva por los medios de comunicación. Aun así, podemos extraer de los resultados algunas conclusiones curiosas y otras cuando menos sorprendentes. Por ejemplo:

    • Los países que mejor se ven a sí mismos son Alemania e Inglaterra. Alemania obtiene además una opinión muy favorable del resto… a excepción de Grecia, que le otorga la puntuación más negativa de todas.
    • Parece que las últimas vicisitudes económicas y políticas con la UE han hecho mella en la imagen de los griegos, quienes no han desaprovechado la ocasión de la encuesta para pasar factura a los alemanes.
    • Rusia tampoco sale muy bien parada. Al igual que Alemania, Grecia y Rusia suscitan la opinión casi unánime del resto, pero en su contra. Todo un ejemplo de anti-liderazgo.
    • Las percepciones de algunos países son recíprocas, es decir, las valoraciones que se dan entre ellos son similares independientemente del lado de la frontera en el que se pregunte. Tal es el caso de Inglaterra-Italia, Italia-España o España-Francia. Esta última resulta toda una sorpresa, especialmente por la opinión favorable de los ciudadanos de ambos países, lo que contrasta con la idea de que pueblos vecinos son siempre rivales.
    • Otras claramente no lo son: Francia y España valoran a Alemania bastante más que a la inversa, aunque ambos países pueden darse por satisfechos con la apreciación de los alemanes ya que son (después de a sí mismos, naturalmente) a los que mejor puntúan.

Llama también la atención la gran diferencia entre las valoraciones que se otorgan los ciudadanos de algunos países y las que obtienen del resto. En un extremo encontramos a ingleses y griegos, quienes se dan a sí mismos puntuaciones notablemente más altas que las que reciben de los demás. En el lado opuesto se sitúan los latinos: Francia, Italia y muy singularmente España, único país de los encuestados que se autoevalúa negativamente. P’a hacérnoslo mirar.

Al margen de constatar que, como ocurre a nivel personal, las percepciones propias raramente coinciden con las ajenas, cabe preguntarse qué pueden hacer rusos y griegos para revertir el lamentable estado de opinión que han generado en sus vecinos europeos y, en el caso de España, cómo podríamos cambiar el signo de la nuestra.

Generar un voto a favor implica estar dispuestos a trabajar para lograrlo

El Juego Formativo Council of the Marble Star que utilizamos en nuestros seminarios de relaciones interpersonales aborda esta cuestión por lo que, modestamente, queremos ofrecer a los dirigentes de esos países algunas de sus recomendaciones. Ambientado en la época del Rey Arturo y los Caballeros de la Tabla Redonda, la experiencia incluye una valoración del comportamiento de los participantes con una metodología similar a la utilizada en el estudio del Pew Research Center, de manera que los clanes pueden emitir votos a favor o en contra del resto en función de cómo han sido sus relaciones durante la actividad.

En el debrief del juego se llega a la conclusión de que, si un participante intuye que va a recibir un voto negativo, puede hacer tres cosas:

    • Ignorar la situación.
    • Evitar que se produzca el voto en contra.
    • Generar un voto a favor que compense el anterior.

Ignorar la situación no parece buena idea, por cuanto ocultar el problema no hace que deje de existir. Las opciones 2 y 3 parecen similares, pero hay una diferencia de actitud entre ellas: mientras que evitar que se produzca el voto en contra revela un comportamiento orientado al intercambio y la negociación (no vamos a hacernos daño, ¿verdad?), generar un voto a favor implica empatía y proactividad; tomar conciencia de qué podemos hacer para mejorar nuestra relación con los demás y estar dispuestos a trabajar para lograrlo.

Volviendo al estudio del Pew Research Center, dado que la opinión de los encuestados viene influida por las informaciones sobre los acontecimientos en Ucrania y la crisis del Grexit y visto que ni Rusia ni Grecia parecen haber podido evitar los votos en contra, les queda la alternativa de empezar a generar votos a favor.

Los participantes en los cursos lo continúan elaborando un plan de acción que, en este caso, corresponderá diseñar a los dirigentes de cada país -y a los ciudadanos validarlo-, si quieren que la consideración del resto de los europeos empiece a parecerse a la que tienen de sí mismos.

El plan de España debería centrarse en la vertiente doméstica, contemplando acciones para convencernos de que merecemos los votos favorables que nos otorgan los demás. Material no falta porque, como señalaba otro estudio elaborado por el Real Instituto Elcano en el 2013: la mayoría de los indicadores objetivos reflejan que nuestro país es mucho mejor que lo que los extranjeros creen… y mucho mejor aún de lo que creemos nosotros mismos.

¿Quieres mejorar tu relación con los demás?

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